Proyecto Educativo
- Nuestra Filosofía
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En el Colegio Madrid entendemos la educación como una tarea fundamental para lograr el desarrollo de individuos autónomos, capaces de pensar por sí mismos, tomar decisiones, confiados en su capacidad para enfrentar lo nuevo y asumir la responsabilidad ética de sus acciones, tanto en el ámbito individual como en el profesional y ciudadano.
Estamos convencidos de que la educación como parte de la vida permite a los individuos remontar sus experiencias cotidianas y acceder a sistemas de mayor complejidad e integración para conocer, comprender y aplicar teorías y conceptos de las distintas ramas de las ciencias, las humanidades y las artes.
Nos adscribimos a la propuesta de una educación laica, crítica y liberal; entendiendo el liberalismo a la manera de los republicanos españoles fundadores de este Colegio, en una postura que reivindica los derechos del individuo y su libertad inalienable, el respeto de los derechos sociales. Un liberalismo que reconoce a la democracia como método idóneo para alcanzar el bien común y acordar los espacios de la vida pública, y donde la libertad individual no se impone en perjuicio de la libertad de otros. El interés económico individual, no es desde nuestra visión lo más importante ni preponderante, es sólo una más de las libertades propias del ser humano.
Partimos del irrestricto respeto al alumno, en búsqueda de la formación de personas con espíritu reflexivo, tolerantes y respetuosas de la diversidad, que conciben al diálogo como forma legítima para buscar el acuerdo antes que la imposición, fortaleciendo su sensibilidad y conciencia frente a los problemas sociales. Todo esto se traduce en que el Colegio educa para formar personas capaces de distinguir lo legal y lo justo, dispuestas a resolver problemas comunitarios desde los distintos ámbitos profesionales y a luchar por la justicia con medios legítimos y pacíficos. - Inspiración Pedagógica
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Los maestros liberales de la España de finales del siglo XIX, fundaron en 1876 la Institución Libre de Enseñanza (ILE) como proyecto alternativo a la educación escolástica y religiosa imperante en la España decimonónica. Entre las ideas más relevantes de la época, se encuentran las de Francisco Giner de los Ríos, quien se incorporó a la corriente de la Escuela Nueva como respuesta a la supresión de la libertad de cátedra en la Universidad de Madrid por parte de las autoridades conservadoras. Entre los principios que inspiraron al ILE y que también son pilares del Colegio Madrid, destacan los de escuela neutra, reverencia al niño y la coeducación. En 1918 Bartolomé Cossío, discípulo de Giner de los Ríos, fundó el Instituto Escuela, proyecto de vanguardia en la acción educativa. En sus aulas se experimentó una manera distinta de aprender y participar en la vida social; en ellas se formaron los maestros de la nueva escuela española de las primeras décadas del siglo XX.
Estos personajes contribuyeron activamente en la constitución de la Primera República Española, levantando el pendón de la libertad frente al despotismo. Su liberalismo era fundamentalmente de corte político, más que económico, en contraposición a una España (de espaldas a una Europa en pleno modernismo social y cultural) atrasada, cargada de ideas e instituciones feudales, terrateniente, injusta y reacia a transformar su vida social. Y éste era también el fermento cultural y educativo que traían los maestros republicanos consigo en su peregrinar forzoso, tras la llegada del régimen dictatorial que se impondría en España a partir de 1939. México fue uno de sus destinos, y aquí fueron recibidos, apoyados y reconocidos en su labor.
Es así como, al término de la guerra civil, el gobierno nacionalista, liberal y antifascista de Lázaro Cárdenas, ofreció a los refugiados españoles un suelo fértil donde germinó la semilla de estos transterrados, educadores republicanos españoles, destacando Patricio Redondo, José de Tapia y Jesús Revaque, entre otros muchos precursores de la tradición pedagógica conocida como Escuela Nueva, donde convergen las corrientes de Freinet, Pestalozzi, Montessori, Decroly y Dewey, cuyos aportes son hoy, en los albores del siglo XXI, referentes necesarios de nuestro Proyecto Educativo. - Enfoque General
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El Colegio Madrid es una institución sin fines de lucro y está fuera de nuestra visión cualquier ánimo comercial. Todos los recursos que ingresan se dedican a garantizar las mejores condiciones posibles en el aprendizaje. Para los padres de familia esto significa colegiaturas mesuradas, y para el personal docente y administrativo se traduce en ingresos competitivos.
Como escuela incorporada, nos apegamos a los lineamientos académico-administrativos que marcan tanto la SEP como la UNAM, e imprimimos un sello propio que nos vincula con la historia de la institución y que marca la pauta de nuestra visión a futuro. En ella nos comprometemos a continuar y desarrollar la obra cultural, humanitaria y educativa de los maestros del exilio republicano español, quienes consideraban que el porvenir de una nación depende de la conciencia de sus individuos y que ésta se forja desde los primeros años de vida.
Reconocemos como fuente original de nuestro proyecto educativo las ideas de Francisco Giner de los Ríos, Bartolomé Cossío y otros liberales españoles de fines del siglo XIX y principios del XX, los cueles desplegaron una lucha intensa, tanto en el campo de las ideas como en la acción política, contra la España monárquica.Para continuar con el compromiso de permanecer en la vanguardia educativa, como institución, buscamos mantener un proyecto coherente con la circunstancia en la que se desarrolla el quehacer de la escuela, a fin de poder generar una visión a futuro. Evitamos adoptar acríticamente modas pasajeras que abundan en el mercado educativo, carentes de fundamento teórico o que no se adaptan a la realidad y necesidades de nuestra comunidad. En este sentido, el Colegio Madrid se ha caracterizado por estar siempre abierto a nuevos planteamientos pedagógicos que ofrezcan enfoques y estrategias novedosas para desarrollar un proceso de enseñanza-aprendizaje significativo.
- Práctica y Evaluación Educativa
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En la construcción de un currículo abierto y flexible partimos de la tradición de la Escuela Nueva que nos dio origen, enfatizando el enseñar para la vida. A partir de ahí, hemos transitado por un paradigma socio-cognitivo que nos vincula con el constructivismo de Piaget, el aprendizaje significativo de Ausubel, la zona de desarrollo próximo de Vigotsky, entre otros grandes pensadores de la educación.
Consideramos a los alumnos como los protagonistas de su propio aprendizaje, de ahí la responsabilidad de ofrecerles un entorno rico en experiencias que favorecen la adquisición rigurosa y sistemática de conocimientos, habilidades, destrezas, valores, y actitudes en las áreas de ciencias, humanidades y artes, a partir de la revisión de la coherencia vertical y horizontal del currículo, en donde además se incluye la interdisciplina como un elemento que da cohesión y sentido al aprendizaje.
A partir de una adecuada estructuración y secuencia de los contenidos, hechos y procedimientos, el profesor como mediador favorece el aprendizaje significativo en la dimensión individual y colectiva. El aprendizaje colaborativo se desarrolla a través de una metodología participativa, basada en la construcción por descubrimiento y la resolución de problemas que permiten aplicar estrategias y procedimientos de detección, formulación, análisis y evaluación de soluciones en los diversos ámbitos de la realidad escolar y social. En consecuencia, la evaluación es considerada como una actividad sistemática y continua, integrada al proceso educativo y a través de la cual se obtiene la máxima información sobre el desarrollo de los alumnos en particular y de los procesos en general. A través de la evaluación es posible indagar cómo y en qué medida la enseñanza y el aprendizaje de conocimientos, habilidades y actitudes alcanza los objetivos propuestos. Dicha evaluación está integrada por distintos instrumentos que recogen evidencia sobre los procesos, los logros y las necesidades de mejora.
Adicionalmente al aprendizaje de conocimientos y al desarrollo de habilidades presentes en las currículas disciplinarias, en el Colegio ponderamos la formación en valores, que se asume como una reflexión en torno a las convicciones que guían nuestra tarea educativa y no como un adoctrinamiento. Estos valores se ponen de manifiesto en las actitudes que se observan en el trato cotidiano, en las estrategias pedagógicas y en los espacios y modos de participación en la comunidad educativa. - Propósitos Educativos
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Los alumnos del Colegio Madrid se forman de una manera integral e ininterrumpida en tres grandes áreas, que en conjunto constituyen la base para la competencia académica a lo largo de su estancia en la institución y el desarrollo profesional del estudiante egresado. Dichas premisas emanan de los documentos que fundamentan la tarea educativa mundial, expresadas en los mismos principios de la UNESCO, órgano máximo de la ONU sobre educación. Estas tres áreas se conforman por el conjunto de conocimientos (el saber), habilidades (saber pensar, saber hacer) y actitudes (saber ser y vivir con otros).
Para lograr el desarrollo óptimo de las habilidades de pensamiento y acción, las actividades escolares se orientan para llevarse a cabo como un conjunto de aprendizajes organizados de manera gradual, secuencial y congruente, a lo largo de los diferentes niveles escolares. En esta búsqueda, el Colegio parte de brindar los espacios y las actividades necesarias para asegurar el desarrollo psicomotriz desde los primeros años hasta el bachillerato, avanzando de manera paralela con el aumento y diversificación de los esquemas cognoscitivos que garanticen el acceso a los estudios universitarios.
Para ello, nuestros profesionales elaboran y presentan un diseño curricular que pone de manifiesto la interdisciplina como medio para lograr el conocimiento integral y la evaluación permanente como garantía de la autorreflexión de lo aprendido y su aplicación a nuevas situaciones problemáticas o de indagación.
De este modo se aspira que, al término de cada nivel educativo y especialmente al término de su paso por el Colegio los alumnos:
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desarrollen la habilidad de aprender a aprender
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se comuniquen efectivamente en distintos contextos y situaciones
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elaboren preguntas, detecten supuestos, formulen hipótesis, analicen y construyan argumentos y resuelvan problemas de distinta índole
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adquieran habilidades procedimentales en las que plantean qué se busca y cómo va a lograrse
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cuenten con los elementos para conocer y comprender el desarrollo histórico y los avances de las ciencias, las humanidades, las artes y la tecnología, a fin de valorar su importancia en la realidad económica y social de las mismas
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conozcan a partir de diferentes contextos, lenguajes, símbolos y códigos tanto verbales como no verbales, la base de la organización lógica de las ideas y de la expresión de los sentimientos y emociones
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aprecien y comprendan su entorno natural y social, con un profundo respeto al medio ambiente y su conservación y con clara conciencia de vivir bajo un esquema de desarrollo sustentable que garantice las condiciones de vida de las generaciones futuras
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se desenvuelvan adecuadamente en la comunidad en que vivan e influyan para que en ella prevalezca la libertad, la tolerancia, la solidaridad, el respeto, la honestidad, la responsabilidad y la justicia
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sean sensibles al contexto en que viven y tengan claridad en sus convicciones
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valoren la dimensión individual y social del trabajo como instrumento de autorrealización e integración a la comunidad
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disfruten y aprecien cualquier manifestación estética y se expresen creativamente a través de las artes
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desarrollen habilidades de identificación y prevención de situaciones de riesgo para propiciar una salud integral que acceda a una vida de calidad.
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