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Mi cuerpo

Objetivo

Fortalecer los recursos y elementos individuales y sociales de protección para promover la salud y obtener una mejor calidad de vida.

Mi cuerpo

Definiciones recientes de la salud* la describen como una dinámica de búsqueda permanente del completo bienestar, en la que confluyen factores biológicos, psíquicos, espirituales, sociales y culturales. Por lo mismo, implica una proceso constante que pretende la obtención de mejores niveles de calidad de vida en todos los ámbitos, a través de enfrentar y superar las situaciones de riesgo; y fortalecer los recursos protectores.

Así, la salud se refiere no sólo a elementos fisiológicos o psíquicos individuales, sino también al desarrollo de ambientes saludables, de una relación benéfica del individuo y la comunidad con el contexto, e incluye como elementos básicos la interdisciplinariedad, la autogestión y el auto cuidado; y el fortalecimiento de redes de apoyo. Este énfasis en los elementos, capacidades y recursos que pueden utilizarse para elevar la salud no equivale a olvidar la atención de las enfermedades o la eliminación de los factores de riesgo, que deben ser enfrentados. Tampoco significa cargar al individuo con la responsabilidad exclusiva de alcanzar su propia salud, sin recibir ningún apoyo; sino que equivale a poner el acento en la generación de ese ambiente que propicie el bienestar al que se aspira.

Concebida de esta forma, la salud abarcaría todas las esferas de la vida individual, familiar y social, y su búsqueda y mantenimiento se convierten en un factor determinante para el sujeto y su comunidad, no sólo cuando se presenta o se prevé la aparición de un problema.

En relación con la comunidad educativa, se intenta abarcar su ambiente específico, los intereses, necesidades, recursos y expectativas, adaptando permanentemente el desarrollo de las actividades a la situación de la escuela. Asimismo, las acciones destacan el aprovechamiento consciente y el reciclaje de los recursos. Las medidas planteadas dan especial importancia al fortalecimiento de la protección, aun si no descuidan el enfrentamiento de los factores de riesgo.
Por eso, se propicia una reflexión acerca de lo que representa el consumo en la sociedad actual, en la que sin darnos tiempo de conocer nuestras potencialidades y mundo interior, percibimos la necesidad de depender de algo, de heterodeterminación, de perderse en algo, de percibir algo diferente, de codearnos con el peligro, de llegar al límite, a través de la fórmula que cada quien haya experimentado como la más accesible, placentera o aceptada en su grupo social: las compras, la pantalla de la computadora, la telenovela, el juego de azar. Como también afirma F. Jameson: "Para una cultura adictiva como la nuestra… no resulta fácil fantasear que somos libres de nuestras adicciones presentes, o imaginar un mundo sin los estímulos que lo hacen vivible para nosotros."  

Esta búsqueda de un referente externo como solución, la observamos también en cuanto a la baja tolerancia al dolor, el tedio, la frustración que llevan a buscar inmediatamente algo para solucionar el mínimo desconfort, o la perspectiva de llegar a padecerlo. Así el sujeto se rodea de los estímulos que puede provocar mecánicamente con la ingestión de algo, o la reiteración de algún tipo de comportamiento, contribuyendo de esta forma a cortar con la realidad, en lugar de intentar modificarla.
Estamos refiriéndonos, entonces, a los elementos que actúan sobre y ejercen influencia en los comportamientos individuales y de grupo y tienen que ver con las decisiones acerca del consumo, las cuales aún matizadas por las cada vez más notorias diferencias en las posibilidades de acceso de los distintos grupos de población, se llevan a cabo en repertorios ampliados de una gran variedad de productos.

Por lo mismo, el Programa pretende sensibilizar a la comunidad educativa acerca de los elementos que rigen la selección de productos –materiales e imaginarios- cuyo consumo tiene relación directa con el bienestar y la calidad de vida personal y social. Se da especial importancia a la alimentación, propiciando la reflexión acerca de cómo se compone la dieta cotidiana; pero también se señalan otras formas de consumo, que pueden limitar o potencializar el desarrollo personal, como la utilización de medios de comunicación e Internet, la intervención en ejercicios físicos o deportes y la preocupación por la imagen corporal o la moda.

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*JAMESON (1995). Posmodernismo y sociedad de consumo, en JAMENSON, Pág. 76. Editorial La posmodernidad. Barcelona; Kairós