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Mis relaciones

Objetivo

Favorecer en la escuela ambientes de convivencia en los que se construyan relaciones no violentas, mediante una mejor comprensión de los mundos de vida juveniles y el reconocimiento de los mecanismos mediante los cuales se construye la violencia y se vulnera a las y los estudiantes, estableciendo estrategias para prevenirla y erradicarla.

Mis relaciones

Los y las estudiantes viven hoy en contextos totalmente distintos a los de sus padres y maestros, inmersos en cambios económicos, sociales y culturales, expuestos a diversas influencias. Esto los coloca ante oportunidades y problemas nuevos.

La relación juventud-violencia, por ejemplo forma parte de las construcciones desde las cuáles las sociedades actuales se relacionan con los mundos de vida juveniles, en donde las instituciones establecen una relación mediada por los temores y la desconfianza, reforzando así, sin pretenderlo, la vinculación de los jóvenes con fenómenos sociales como el consumo de drogas y las conductas agresivas o delictivas.

Así por ejemplo, las instituciones educativas se dirigen a los estudiantes con una gran ambigüedad, debatiéndose entre una visión altamente optimista respecto a su papel en la llamada sociedad del conocimiento y una gran carga de prejuicios, miedos y angustias ante la dificultad de comprender y dialogar con las nuevas generaciones, inmersas en contextos culturales cambiantes, sujetas a una gran diversidad de influencias que sienten que escapan al control de los adultos.

Estamos ante la constitución de nuevas subjetividades en las y los estudiantes, en las cuales los medios electrónicos juegan un papel central, los saberes son cuestionados y puestos a prueba, la estabilidad de las posiciones y de ubicación en los procesos económicos y laborales cambia, las seguridades caducan y sobrevienen nuevos procesos culturales. La violencia pareciera ser un componente estructural de las sociedades actuales, cuyas dinámicas profundas y modalidades necesitan ser comprendidas por los maestros y padres de familia, como condición para fortalecer su rol educador de cara a la situación de vulnerabilidad social en la que vive un sector importante de las y los estudiantes, así como para generar nuevas formas de relación y prácticas sociales que les permitan aportar en la construcción de un imaginario no violento.

El tema de la violencia aparece cotidianamente en los medios de comunicación, en las conversaciones, en la experiencia de las y los estudiantes, especialmente los de ciertas regiones del país, y en la preocupación de los educadores. De pronto pareciera ocupar una centralidad que invisibiliza otros temas económicos, sociales y culturales. La violencia es un tópico del que se habla mucho, pero del que se investiga y se comprende muy poco, reproduciendo imágenes y temores proyectados por los ya mencionados medios de comunicación. Se llega, así, a una situación como la que señala Shakespeare en Hamlet, en donde La mejor seguridad se encuentra en el miedo. Éste va siendo parte de la vida cotidiana de nuestras sociedades, con su carga de irracionalidad y angustia.

El Programa pretende brindar elementos para que no se naturalice la violencia como un mal necesario, sino que en la comunidad educativa se construya una cultura de la no violencia, que comprende y reconoce que se trata de algo aprendido y, por tanto, puede ser erradicada, especialmente si se trabaja en generar experiencias y relaciones no violentas en la infancia y juventud.

Para lograrlo, se tiende a fortalecer la solidaridad y la cooperación, en lugar de promover o exacerbar la competencia o polarizar las posturas y opiniones, demostrando que la violencia encubre profundos miedos ante lo diferente o lo desconocido, que es percibido como amenaza.